lunes, 6 de junio de 2016

Experiencias Malvar 2



Hoy nos toca Educación Infantil. En esta ocasión Ángela Ruíz nos cuenta sus experiencias como alumna de los ciclos formativos Malvar.

Ángela está actualmente estudianto para sacarse el grado de Magisterio en Educación Infantil en la Universidad Autónoma de Madrid y trabajando en su propia aula en la Escuela Infantil "El árbol del patio".

¿Quieres saber más sobre Ángela? Haz clic en más información y podrás leer el artículo completo.



Hola a todos,            
                                                         
 Soy Ángela Ruiz García, tengo 22 años de edad y soy ex alumna del Ciclo formativo de GRADO SUPERIOR DE EDUCACIÓN INFANTIL en el Colegio Malvar. Pertenecí a la promoción 2012-2014 y actualmente sigo formándome como estudiante en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en el GRADO DE MAGISTERIO DE EDUCACIÓN INFANTIL.

Os vengo a contar mi experiencia vivida en los dos años de ciclo y el salto que he dado en mi vida tanto en lo personal como en lo profesional.

Desde pequeña decía que quería ser profesora, siempre me han gustado los pequeños. Por eso, una vez que acabé el bachiller decidí meterme en este ciclo. Y… ¡Qué buena idea! Además, viviendo en Arganda del Rey, ¡mejor imposible!

El primer día de clase me encontré perdida, lo típico; ¿Cómo será el colegio? ¿Conoceré a alguien? ¿Los profesores como serán? ¿Qué asignaturas tendré? ¿Será difícil? Nada más entrar, nuestro aula estaba ubicada en la parte de infantil al lado de todos los niños de ese colegio, por lo que con eso ya se me quitaron todos los nervios y empecé a disfrutar de esta experiencia.

El equipo profesional (Director, Secretaria, Conserjes, Personal de mantenimiento, etc…) siempre atento de nosotros y haciendo que todo fuese lo más fácil posible.

Los docentes, muy buenos, de los que hoy en día me siento afortunada de haber tenido ya que me han apoyado desde el primer día de curso hasta el último y han permitido que se pueda aprender de ellos. Nos han dado todas y cada una de las herramientas necesarias para afrontar el día a día, nos han ayudado, nos han cuidado y se han sentido orgullosos en todo momento de nuestro trabajo.

Otra de las cosas que me encontré cuando llegué, las compañeras.

Sí, todo chicas. Dieciocho chicas ni más ni menos, ¡una locura! Pero he de decir que me han dado el mejor curso de mi vida, nos hemos reído, hemos hecho que el día a día sea menos duro juntas, hemos compartido nervios, nos hemos enfadado (estaba claro), pero también nos hemos apoyado unas a otras, hemos celebrado cumpleaños, hemos bailado, hemos disfrutado como unas auténticas niñas, y no solo nosotras, sino esos profesores de los que os hablo han disfrutado, en momentos han sido “una más”, han compartido todos sus conocimientos, sus experiencias y se han ofrecido “por y para nosotras” dentro y fuera de horario. Nos han exigido y eso nos ha ayudado para esforzarnos, conseguir nuestros objetivos y crecer sobre todo como persona.



Las instalaciones del centro inmejorables, nuestro aula como ya he dicho anteriormente estaba ubicada en la zona de Infantil por lo que estaba adaptada como un aula para niños, de esta manera resultaba sencillo ponerse en situación.

En cuanto a las asignaturas, ya sabéis, no siempre gustan todas, pero es cierto que puedo decir que la mayoría de ellas han abierto en mi nuevas curiosidades y motivaciones.
Además, este ciclo no solo ha sido estudiar, ha sido muy práctico. Eso ha hecho que cada día vayas con ganas de saber qué vas a hacer, todo ha sido nuevo para mi, trabajos realmente divertidos, trabajos en los que te tirabas horas y no querías acabar; Trabajos con temperas, con plastilina, trabajos de psicomotricidad, teatros, bailes y muchas cosas más. ¡MUY DIVERTIDO!



Además, No solo hemos contado con las prácticas de final de ciclo, sino que al estar en un centro que tiene Educación Infantil, hemos podido hacer jornadas de observación; Prepararnos actividades para luego poder poner en práctica con los niños de este centro. ¡Es una verdadera ventaja que tiene! Siempre que se ha podido, nos han permitido estar en aulas de diferentes edades para que a la hora de terminar el ciclo, y empezar las practicas, haber tenido al menos un primer contacto como “profesora”. ¡Eso es genial! 


  
Personalmente, no me resultó fácil, pero con esfuerzo llegué a conseguir una tremenda satisfacción personal de haber cumplido otro de tantas metas de mi vida. Tengo que decir que para mí ha sido la mejor experiencia académica, como ya os he dicho, he disfrutado y me han hecho disfrutar como una niña y me he sentido muy cuidada por las que hoy en día considero mis amigas, y por los profesores, que hoy por hoy ponen cara de satisfacción cuando les ves y les cuentas como te va. Aún sin tenerte como alumna, siguen confiando en ti.
Además, he tenido la suerte, una vez que acabase este ciclo, de pertenecer al grupo de monitores del campamento de verano de este colegio, y he de decir que me he sentido como en casa.

Una de las cosas más importante que me ha dado este ciclo, es el impulso que me ha hecho dar en lo profesional. Cuando empecé las prácticas en una Escuela Infantil de Arganda, empecé con ganas, día a día me despertaba con una sonrisa por ver a mis pequeñajos y ahí realmente me dí cuenta de que había merecido la pena todo el esfuerzo que había empleado a lo largo del curso.

Hoy por hoy, me siento afortunada y muy contenta, porque sigo en esta escuela, tengo mis propios niños, mi aula propia y todo se lo debo a esta experiencia y a cada persona que me ha apoyado en conseguir lo que quiero. 

Profesionalmente, no tengo cosas negativas que contaros, yo desde pequeña sabia que este era mi camino y puedo decir que hoy por hoy no me imagino sin ver la cara que ponen los pequeños cuando me ven, como si yo tuviese la solución a todo.

             “Los alumnos son un reflejo de la pasión del profesor.”

Por eso, aprovecho para dar gracias a esos profesores que me han hecho tener pasión por lo hacen, por su profesión, y por la que ahora es la mia, espero contagiar lo mismo a mis mocositos y ser, al menos, la mitad de buena que vosotros. ¡¡¡GRACIAS!!!

Para terminar, si os gustan los niños, su risa, su llanto, sus rabietas, sus abrazos, sus besos… ¡Vais por buen camino! Este ciclo os va a hacer crecer, os va a formar para la vida laboral, pero sobre todo, os hará disfrutar cada día de lo que estáis haciendo. Además, os da la oportunidad de sentiros el ejemplo a seguir de muchos niños y eso es una sensación que debería ser obligatoria. 

Es una experiencia que repetiría sin duda ninguna, os la recomiendo y os deseo toda la suerte del mundo, no os vais a arrepentir.


Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto. A ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.”

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